domingo, 13 de noviembre de 2011

Little prince

No me importa si me destruyo. Si se me cae la piel en pedacitos como símbolo de lepra metafísica. No me importa si se me salen los ojos de sus orbitas y si se me pone el estomago vomitivo. Quiero vodka y una cantidad desconsiderada de cigarros. Quiero una pastilla o quizá dos, para despertar hasta que este tiempo de sequia haya terminado. No me importa si me pierdo del mundo, si acontecen maravillas o catástrofes. Yo solo quiero escapar del amplio catalogo de fantasmas que fueron escogidos para fastidiarme.


Nunca supe que tanto te tenia, hasta que ya no te tuve. Y esta tarde mientras cenaba pan francés y pensaba en lo maravilloso que hubiera sido enviarte un mensaje para decirte justamente esto "Voy a cenar pan francés", me di cuenta de lo ahogada que estoy, atragantándome con tantas pequeñas cosas. Luego de la cena, me di cuenta también, de lo sagrada que había sido siempre esta costumbre nuestra de hacernos daño y de lo equilibrados que estuvimos algunas veces, bajo ciertos influjos que no dependían nunca de nosotros. Entendí el privilegio del que goce siempre y adorne unas cuantas verdades para no dejar que me mataran antes de que fuera hora de dormir.


Es verdad que somos el uno para el otro y al mismo tiempo es cierto que estamos mejor así. Y sé que es mejor amarte con devoción sacra, casi religiosa. Sé que nunca voy a soportarte, que me molesta tu entereza y tu corazón mecánico y los años que presumes con tu madurez de puberto de oficina. Sé que vamos a discutir toda la vida porque no eres capaz de amar un tornillo y porque prefieres la nieve de DQ en lugar de la Coldy y porque mi cine favorito nunca se te antoja tanto y porque sigues terco en escribir en francés sabiendo que ni en español puedes hacerlo bien. Pero sé también que jamás nadie va a entender mejor que tú la importancia de acariciar las paredes, de subir las escaleras, de comer las palomitas con todo eso que les pongo encima y sobre todo, la importancia de pararme en la ventana de tu cuarto cuando fumo.

Sostenemos a lo largo del tiempo una guerra que no se ha declarado y gozamos de una paz que no hemos establecido. Pero así estamos bien, hermano. Ahora solo faltan dos pastillas que me mantengan dormida todo el tiempo que dure esta sequia.

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