Vamos a congelar planetas, a resucitar muertos, a subsistir.
Vamos a bañarnos con el roció pálido de la escalera.
Vamos a volvernos espuma, a canonizar vírgenes, a brillar en las terrazas.
Vamos a intensificar los lunares de tu espalda.
Vamos a tomar la pastilla que suprima la gravedad.
Vamos a estrangular los afectos, a caminar sobre nubes, a darle forma a al vacio.
Ven y dime que tan cierto es que existen los cometas,
o dime cuantas veces ha llovido dentro de tu habitación.
Dime cuantas veces te has salado la vista
o dime cuantas canciones te caben en la garganta.
Dime que están cansados los olvidos que no llegan.
Que se sienten frías las nubes vespertinas.
Ven y dime sigiloso que te duele la espalda
por esos universos tuyos que llevas a cuestas.
Ven y derrama impertinente la luz con que me induces a este coma visual.
Vamos silenciosos hacia ese insoportable espacio
en que nos fundimos en una mezcla de diminutos tactos.
Vamos a incluirnos en el aire,
a dosificarnos como si fuéramos una estrella por mil años contenida.
Tan solo destrúyeme con esta profecía inútil
que anuncia que esta eternidad nuestra se agoto.
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