domingo, 13 de noviembre de 2011

Soliloquio

Las cuatro y todo sereno. No hay nadie mirando a través del aire, riéndose de mi a carcajadas. Nada más que una criatura puesta encima de una cama, escuchando a portishead, hablando en español mudo, tejiendo mariposas de luz, soñando utopías de papel rayado. –Se va a morir- dicen los que suelen reírse pero que hoy están callados. Se hablan al odio y se dicen cosas que yo no sé, que yo no entiendo. –Voy a quedarme así, quietecita toda la noche- me digo mientras intento ver a través del espejo una pupila. Tengo una pestaña dentro del ojo, la siento ahí dentro raspándome con afán de venganza, quiere desquitarse, quiere hacerme daño y no la encuentro. Me duele un lugarcito adentro del esqueleto, es el corazón que tiene días bombeando sin pausa, con la carne adolorida. Y no es figurativo, aclaro; me duele un órgano que está metido adentro de mi cuerpo. Porque si quisiera decir que me duele tu ausencia, diría algo como “Me duele tu ausencia” y no tendría que usar metáforas caras, como esas del corazón. Necesito encontrar esa pestaña y le doy vueltas al ojo, lo revuelvo aquí adentro y no aparece por ningún lado. Hace tres noches dibuje en el espejo con un lápiz para ojos y ahora esa imagen me observa calladamente, como si escuchara el silencio que no hace más que hablar de mi. –Se va a morir- dicen todos. Critican cada pestañeo y susurran condenas instantáneas que no entiendo, pero que cumplo aleatoriamente con dolor de cuello, de corazón, con pestañas en los ojos. La puerta dietética se ha vuelto angosta, el librero se aburre con todo eso que ya leyó. Ambos me castigan por separado. Todos conspiran, no quieren esta calma, no les gusta. Exigen una guerra, una canonización, un grito nocturno. La pared no sabe estar sin los brazos abracándola, el suelo no sabe no tenerme ahí rendida, con sudor de helo, la luz no quiere estar encendida, el escritorio extraña quedarse vacio con un golpe ansioso. Me están mirando, están hablando más fuerte, están discutiendo, no los soporto. No lo lograran, esta vez no. Van a callarse pronto, lo sé, van a rendirse, no encontraran la forma de volverme loca esta noche, no lo harán, están hablando más fuerte, el sillón esta enojado, los cajones se quejan, los cables se amotinan, van a callarse pronto, no lo van a lograr, no podrán, no esta vez.

Sé han silenciado sus voces. Algo traman, lo sé. Lo huelo en esta ausencia de sonido que no puede ser cierta. Van a venir por mi, van a alcanzarme aquí en la cama, ya los siento, están acercándose. Voy a apagar la luz, no van a lograrlo, no puede, no lo harán, no lo harán, no van a lograrlo no van a lograrlo. La pestaña, ¿Por qué no encuentro la pestaña? ahí está, sácala, no la dejes aquí dentro, me está arañando los nervios, me quiere volver loca, es una pestaña en mi ojo, lo sé, lo siento. Ahí está, por fin ha dejado de matarme, ¿Qué es esto? No es una pestaña…-Se va a morir- comienzan a vociferar…

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