domingo, 13 de noviembre de 2011

Ramona 2

Ya sabía que el cadáver de la abuela comenzaría a rondar por la casa el día de hoy y a estas horas. Pero mi padre se ha apresurado en alcanzarla y entro como un remolino buscando pan y mujer (su mujer, mi madre, tan dormida y a la espera) entro a su alcoba, se sentó, comió, se vino, se fue y seguía buscándola el pobre desdichado con los ojos de perro hambriento y medio dormidos. No quise decirle que su madre muerta no vendría. No quise recordarle que lejos de aquí los huesos podridos de abuelita se están humedeciendo con la lluvia seca y furiosa que no alcanzo a mojarnos a nosotros. No voy a matar a mi padre con el mismo pensamiento vivo con que resucite a la abuela. Dejare que el insomnio se canse para irme a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario