viernes, 11 de noviembre de 2011

Poema 42

Voy a regalarte la piel nueva. La inauguración de estos labios infantiles,

la primicia del humo vocacional.

Voy a perforarte las pupilas y a transgredirte los huesos.

Ahí con la cabeza escondida bajo la almohada,

voy a desnudarme en un acto surrealista de entrega.

Voy a inundarte la cara de huellas invisibles,

de tactos optimistas, de besos intangibles.

Voy a quedarme quieta y entenderé que no tengo nada que darte,

que todo lo mío no te basta, que tu carne y tu boca pequeña no transcriben mi urgencia.

Voy a entender que mi inocencia no sirve, que mi saliva no duele.

Voy a comprender que pasado el tiempo, estaré con alguien más,

y sere yo la que oculte la cabeza debajo de la almohada,

consumiendo el oxigeno de alguien que con mi ayuda, intentaba respirar.

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