viernes, 11 de noviembre de 2011

Pan francés

Tengo un vacio tan conmovido,

tan ilustre, tan altruista.

cede su espacio a los caprichos,

deja pasar las soledades,

abre camino a las tristezas.

Tengo un vacio tan divertido

que canta y desayuna pan francés,

que llora con los finales felices,

tan cansado que no vive sin dormir.

Tengo un vacio tan infantil

que no resguarda su júbilo tranparente,

tan miedoso que prende por las noches la luz,

tan ateo que antes de dormir le pide a dios.

Tengo un vacio tan completo,

tan inusual,

que cualquiera diría que es

un vacio lleno y desbordante.

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